domingo, 30 de junio de 2013

Un genio llamado Selu

 Aquí, en el sur de España, tenemos un genio que pocos conocen de Despeñaperros para arriba (aunque sí que se ha hecho oír). No se llama J.K. Williams, ni John McLaughin, ni Mike Robertson Jr. Él se llama Selu García Cossío y es de Cádiz, pero es el claro ejemplo que da una patada en la boca a los politiquillos de por ahí que dudan del nivel cultural de Andalucía. Y es que cada año nos trae una genialidad por carnavales que más quisieran muchos "intelectuales" de chaqueta y corbata llegar a ella.
 Ayer pude verle actuar en Sevilla, en el barrio de Triana. Pese a que no estaba muy publicitado, el pueblo sabe distinguir las cosas buenas y muestra de ello fue el abarrotamiento de la calle San Jacinto a las nueve de la noche, hora en la que La chirigota del Selu actuaba en el tablado que Coca-Cola preparó por motivo del ficticio San Bar-tolo. "Ay, qué alegría de estar aquí, con lo que me gusta a mi la Pepsi-Cola" fue una de las frases que salieron de la boca del Selu.
 Nos deleitó a los afortunados que estábamos por allí con los repertorios de Las verdades del banquero, Viva La Pepi y, a petición del público, Los Enteraos. Aún se les canta "Campeones, campeones" cuando aluden a su chirigota de 2009.
                               

 El Selu ha iniciado en el carnaval a miles de personas, eso está claro, yo el primero. Y es que tiene una forma distinta de ver la realidad y de llevarla a las tablas del Falla. Nadie puede presumir de haber hecho genialidades como los borrachos, los lacios, las marujas, el que vale vale, lo que diga mi mujer o los enteraos, aparte de él. Es la sátira elegante personificada. Conozco a pocos con más clase que él.
 Pero no solo es él, su grupo da cada año una lección de como se interpreta un personaje en un escenario. No tienen voces, no tienen músicas vistosas, no tienen un despliegue escénico fastuoso...pero son los mejores. Solo ellos pueden ir al Falla con un sombrero de paja y un periódico pegado bajo el brazo y transmitir lo que transmiten, y eso señores, eso, es carnaval.
 No entiendo a esos derrotistas que jamás han tragado al Selu acusando a su chirigota de ser hablada en la mayoría de su repertorio y de no tener voces para ir a una final. Y es que me quedo con una frase que dice mucho mi padre: "Tenemos la suerte de entender al Selu", y qué verdad.
 Sigue soltando esas Verdades que pocos son capaces de decir, que Viva la forma que tienes de hacer carnaval, eres el que trae el repertorio más Rico cada año, nunca pecas de Lacio, nunca te pasas con el Guarrindongui, sabes dar Porculín a quien hay que darlo sin hacer caso a Lo que diga el protocolo de lo políticamente correcto, siempre nos transmites Alegrías, porque has demostrado que El que vale, vale, que eres el Número uno, de eso no hay duda, nos hemos Enterao.

viernes, 28 de junio de 2013

La chirigota de Sevilla

"Vaya mojonazo la chirigota de Alvarado. Ya era hora que se quedaran en cuartos. A ver si tienen ya una cura de humildad. Esa chirigota está muy sobrevalorada. Esa gente ni sabe de carnaval. No son pesaos con los chistes. Yo no sé qué le ve la gente. Vaya si son malos comparado con Fulano..." Seguro que todo esto os suena y lo habéis escuchado más de una vez. Y es que aquí en Sevilla (no solo en carnaval) nos gusta echar mierda a todo lo bueno que tenemos. Siempre sabemos sacarle defectos a todo y seguramente el refrán de "Ve la paja en el ojo ajeno y no ve la viga en el propio" está inspirado en un sevillano. Y es que parece que no tenemos bastante con los cuatro rancios gaditanos (recalco que son cuatro, no todos ni mucho menos) que no hacen más que atrincherarse y atacar lo que venga de Sevilla, sino que encima aquí nos atacamos más todavía entre nosotros, y recuerdo que así se perdió una guerra en el 39.
 Si La chirigota de Sevilla, la cual se ha ganado el nombre a mucha honra, lleva algo más flojito de lo habitual algún año, ya aparece el hacha de guerra y, hasta hay quien disfruta con eso. Que me perdonen los muchos amigos que tengo que piensan así, pero eso yo lo defino con una palabra: envidia.

 Ahora en Sevilla hay mucho carnavalero prepotente y mucho autor que se cree el Martínez Ares sevillano. Estoy convencido de que jamás una agrupación sevillana conseguirá lo que ha conseguido La chirigota de Sevilla.

 Y es que la mayoría se cree que esta chirigota es un grupo de flamenquitos patilleros que se juntaron y ¡pum!, tercer premio del Falla. Si estos petulantes supieran lo que esa chirigota ha pasado para llegar a donde está, a lo mejor se harían una cura de humildad a ellos mismos. Y aunque ya es pasado, este grupo lo llegó a pasar hasta mal en el Falla como las agrupaciones que vemos hoy día y nos compadecemos tanto de ellas porque el público le pierde el respeto. Muy pocos conocen el trabajo de proyección y la dificultad de subir escalones. Estoy seguro que casi el 100% de los lenguaflojas de los que hablo, no tiene el amor suficiente por el carnaval para aguantar y creer en ellos mismos como tuvieron Alvarado, Tuti, Gitano, Moto y compañía, en la época y la situación en la que se creó esta chirigota, cuando el carnaval estaba hasta mal visto en Sevilla. Que nadie piense que les han regalado ser lo que son.
 Y ya más actualmente, consiguieron por méritos propios lo que nadie se planteaba: colar un agrupación sevillana en una final. A partir de ahí, curiosamente, empezaron a surgir los carnavaleros sevillanos de los que hablo. No son comparsistas (aunque probaron suerte un año de forma ejemplar), son chirigoteros, y de los buenos. Y es que pocas agrupaciones me hacen reír como hacen ellos o ponerme el vello de punta con los finales cada vez que los escucho.
 Para mi gusto personal, una de las mejores chirigotas del último lustro fue el tercer premio de 2011: Los niños cantores de viena o de manolete. Recuerdo ver a mi amigo Justo, el punteao de la chirigota, más ilusionado y nervioso a medida que se acercaba el COAC, y eso es ribete de que llevaban algo gordo, y así fue. Parecía que igualar lo de los miopes era misión imposible, pero no, ahí estaban. La noche que pasaron a la final, yo dormí tranquilo. Son el orgullo del carnaval sevillano, le pese a quien le pese.


 Parece que este año tendrán cambios, pero ya han pasado por eso y siempre han sabido mantener el nivel, incluso superarse. A mí personalmente me han demostrado que si son buenos carnavaleros, son mejores personas, siempre me han echado una mano cuando se la he pedido y son los primeros interesados en que el carnaval de Sevilla crezca, por mucho que digan que solo les interesa Cádiz.
 Pero que sigan criticándolos, que seguirán estancados viendo desde abajo un nivel utópico para ellos. Yo jamás llegaré a la décima parte de su nivel, pero si estaré apoyándoles y disfrutando de sus logros.
 Si no fuera por La chirigota de Sevilla, aquí no habría ni la mitad de carnaval que hay, y eso, es un hecho.

"De Sevilla mire usted, pero vengo a La Tacita porque aquí puedo creer, porque no tengo otro credo, porque no tengo otra fe, que el veneno que me corre por febrero".

martes, 25 de junio de 2013

Un año sin Miki Roqué

 Ayer hizo un año que nos dejó Miki Roqué, aquel chaval que conmocionó tanto a béticos como sevillistas al comunicar que padecía un cáncer y tras dejarnos pocos meses después. Recuerdo que el día que se fue me sentó como un jarro de agua fría y que, al día siguiente teníamos ensayo de la antología de La chirigota de Nervión. Aún estábamos metiendo repertorio y se me ocurrió hacerle un pequeño homenaje al jugador bético. Pese a mi sevillismo incondicional, creo que en este tipo de casos no importa la camiseta. Para intentar meterlo y poder cantarlo rápido, lo escribí con la música de los Valientes. Llevé el pasodoble al ensayo y el grupo tuvo la misma reacción que tendría la gente en la calle días después. Este no es más que un pequeño detalle que quise hacerle a Miki para que quedara constancia del palo que nos llevamos al enterarnos de la noticia y que al cabo de los años aún siguiera en nuestra memoria.


Defendiste las trece barras con sudor y fuego,
y ahora una mala jugada, se acabó tu vida y ahora las defiendes desde el mismo cielo,
26 a la espalda, 
y aunque al final tú te quedaste en fuera de juego,
siempre le echaste huevos,
siempre tuvisto todo el apoyo de toda tu grada.
Manolo Preciado quiso a ti tenerte, quiso a ti tenerte,
jugando en su equipo sin que te rindieras,
porque eres un luchador, ay, de primera,
ahí arriba el capitán es Dani Jarque, un compatriota con quien compartir bandera.
Cielo, juega en el cielo,
porque ahí el fútbol sevillano siempre ha sido y siempre será titular, ve allí con las manos abiertas,
porque te espera en la banda, tu compañero Antonio Puerta.

domingo, 23 de junio de 2013

Festival de La Algaba en beneficio de la FQ


 Ayer estuve en la edición de 2013 del festival de La Algaba en beneficio de la Fibrosis Quística que Tuti Alvarado lleva organizando varios veranos. El cartel era inmejorable (aunque se ausentaron muchos "carnavaleros", y resalto las comillas,  porque no estaban Juan Carlos y Carapapa), compuesto por Contigo Aprendí, La comparsa del Genio, Los de Gris, La misión imposible, Gran Casino Guatifó, Los que salieron huyendo por la que está cayendo, Los embaucadores y Los Válidos, todo ello por diez euros, precio totalmente asequible a todos los bolsillos, cosa que se agradece tal y como están las cosas. Me pasé con mi hermana y tres amigos de mi chirigota. También estuvieron constantemente componentes de estas agrupaciones, accediendo gustosamente a hacerse fotos y charlar con los aficionados. Por allí pude charlar con mis amigos Tuti Alvarado, José Antonio Alvarado, Narros, Justo o Joseja Puerto.



 Todas las agrupaciones cumplieron dando la talla y haciendo pasar un gran rato a los asistentes. El festival fue presidido por una chirigota local bien trabajada. Para mi gusto, El Canijo, Antonio Martín, La chirigota de Alvarado y Los Válidos destacaron. El descaro de Los de Gris, la autenticidad de los Guatifó y la frescura de La misión imposible y Los embaucadores hicieron del festival todo un éxito.

 Por otro lado, el evento también sirvió para ver a viejos amigos, tomarme alguna que otra cervecilla o para hacerme alguna foto y charlar un ratito con personas que son historia viva del carnaval.
 Quien diga que en Sevilla no queremos a Antonio Martín, a la chirigota de la Viña o al Canijo, está muy equivocado.
 Después del festival estuve con Gloria y  Ángela de Las malas, Joseja Puerto y Fran Saco de El Obrero, y con Rafa y Blas de mi chirigota tomando la penúltima en casa, para que después se difame que no hay buena relación entre los grupos de Sevilla.
 Felicitar a Tuti Alvarado por la organización y el éxito del festival, que con ese cartel, ese precio y esa causa siempre es un placer.

sábado, 22 de junio de 2013

2011 - Los que siempre están en medio.

Voy a aprovechar el blog para hacer un repaso a mi biografía carnavalera. Iré subiendo articulitos de lo que ha sido mi mundo chirigotero desde que empecé, las agrupaciones que he sacado o las personas que he conocido en estos años. Hoy contaré el principio de todo.
 Todo se inició en 2010, cuando aún era estudiante de la ESO, y fue extrañamente con un profesor de Inglés que me sacaba veinte años, con quien di mis primeros pasos en esto. Recuerdo que en la cafetería del colegio hablábamos muy frecuentemente de carnaval, del antiguo, del que nos gustaba a los dos. Aún me acuerdo de cuando cantábamos "Me han dicho que el amarillo" mientras marcaba los nudillos en la hebilla de mi cinturón. Total, que un día ese profesor, Máximo, me animó a sacar algo. Maldigo y bendigo ese momento en el que se nos pasó esa ingenua idea por la cabeza. Nos pusimos manos a la obra y comenzamos a buscar componentes por el ya casi extinguido Tuenti. Teníamos la idea, las ganas y la ayuda necesaria, pero no el grupo. Comenzamos a reunirnos los cuatro locos que confiamos en esto: Germán, Adri (con el que dos años después he tenido el honor de coincidir, un amigo para los restos), Ale Castellano, Juande, Selu, Adrián, Manu... pero eso no era suficiente para sacar adelante aquello. Tuvimos mala suerte, de hecho, un tal Manolo Moto me "quitó" a un guitarra, un octavilla y un caja de postín justo cuando íbamos a empezar a ensayar. Parecía mentira que el que inconscientemente frenó mi llegada al carnaval fuera el que me lanzaría y me diera la oportunidad un año después.
 La cosa es que en mi cabeza ya tenía el tipo, nos íbamos a llamar "Los que siempre están en medio". Tenía parte del repertorio escrito y la música era nada más y nada menos que de José Antonio Alvarado, quien me animó desde un principio, ayudándome desinteresadamente a sacar una agrupación. Yo era un chaval de dieciséis años, sin experiencia y sin más aval que la ilusión, pero pese a ello, un grande como es Alvarado me quiso ayudar dándome un pasodoble magistral que comenzaba con "Saltó la noticia saltó". Una lástima que esa maravilla nunca viera la luz. Por otra parte, un buen amigo como Selu Nieto (quien lo conoceréis la mayoría como Hipólito el de Puente Viejo) también quiso ayudarme en lo que necesitara. Tuti Alvarado también me enseñó un poquito como iba el tema, que no era todo precisamente alegrías. El Écija también se interesó en el proyecto. Nunca podré estar lo suficientemente agradecido a estos monstruos que me animaron y me ayudaron a conocer el carnaval. Les debo varias.
 Había ganas, repertorio, ilusión...pero la realidad es que a septiembre llegamos con un solo guitarra y sin percusión. La cosa pintaba fea. La mayoría me apoyó hasta el final, pero llegó un punto en el que todos renunciamos, puesto que, al menos ese año, salir era imposible. Pese a las dificultades, el núcleo siempre estuvo unido y aún nos damos un abrazo sincero cuando nos encontramos en algunos teatros.
 Llegó el carnaval 2011 y las letras de "Los que siempre están en medio" en el cajón. Aún así, lo disfruté y todavía toco de vez en cuando con la guitarra aquel "Saltó la noticia, saltó".
 La cosa es que para quitarme el mono, me quise interesar por aquel tal Manolo Moto y su chirigota y fui a verlos un par de ensayos semanas antes de que fueran al Falla, sin conocerlos de nada. Fui sin saber que allí estaba el que tres meses después sería mi grupo y algunos, mis amigos, los cuales todavía conservo. 

viernes, 21 de junio de 2013

Experiencias de un chirigotero sin experiencia

 Esto es indignante. Ahora resulta que en Sevilla también gusta el carnaval. No es que le guste a unos pocos, no, es que ya cada barrio tiene su chirigota o comparsa. Además, te ves a cada meona por Twitter que si "entre Sevilla y Cai" que si "Capitana Envenená" o incluso a chavales con toda una vida por delante poniéndose una foto del Bohórquez de perfil. ¡Con lo bonito que es ponerse en chaqueta y corbata el viernes de Dolores para ver una cofradía de vísperas por favor! Sevilla se está perdiendo, y los carnavaleritos estos tienen la culpa. ¿Pues no que el otro día iba por Plaza Nueva y me encuentro a siete u ocho muchachos cantando carnavales y la gente descojonada alrededor? Y digo yo, ¿para qué queremos chirigotas si tenemos aquí a Los Morancos, que son de Triana? Pero espérate, que aquí viene la comparsa de Los Gatos Coloraos o no sé qué, y te llenan una discoteca... con lo que gustaban en Sevilla los magos haciendo trucos de cartas en los bares, ¡y gratis!. Yo desisto en esto.
 Para quien no me conozca (la mayoría), soy Rafa Flores, y sí, ¡soy sevillano y carnavalero! En este blog os quiero contar cómo compagina un sevillano de Feria y Domingo de Ramos, de los que escupen cuando pasa por la Torre Pelli, de los que son sevillistas de bares y de los que quieren que algún día Sevilla sea una república independiente, con ser carnavalero. Y es que Cádiz me enamoró hace tiempo, cuando mis padres me llevaban a pasear por allí y me bañaba en calzoncillos en la Caleta aunque fuera diciembre. Pero es que para colmo, mi padre me ponía el Canal Sur para ver Los de capuchino, o ponía la cinta de Lo que diga mi mujer en el coche, siendo esto último mi perdición absoluta. Empecé a conocer el carnaval, al Selu, al Love, a Juan Carlos, al Canijo, a Tino... soñando con que algún día pisaría las mismas tablas que pisan ellos. 
 Bendito y maldito el día en que me aventuré a salir en carnaval. No se lo recomiendo a nadie, pero se lo recomiendo a todo el mundo. A mis diecinueve años ya me siento atrapado, y mucho tienen que cambiar las cosas para que lo deje. Ahora mismo soy autor de La chirigota de Nervión, y estoy seguro que no he hecho más que comenzar en esto. 
 Poco a poco y cuando tenga esos escasos ratos libres que tiene un estudiante, os iré contando un poquito por encima mis experiencias carnavaleras, lo que me ha dado y lo que me ha quitado esta fiesta. ¡Empezamos!